La Técnica

La técnica que emplea Ramón Espuny en sus representaciones plásticas es la que se conocer como “pintura al fresco”, la misma técnica que se empleó para la ejecución de los frescos romanos de Pompeya o la usada por Miguel Ángel en la capilla Sixtina.

Ramón Espuny aprendió dicha técnica en Italia, del maestro Paolo Castellani de Pesaro, complementando su investigación en el modo de poder aplicar la pintura al fresco sobre soporte móvil que, una vez pintado en el taller, pudiera colgarse en cualquier lugar.

Los materiales que emplea en la ejecución de sus obras son la cal, la arena y los pigmentos naturales, sin ningún tipo de aglutinante o cola. Todos son, pues, productos minerales qeu es de lo que se disponía en la antigüedad, siendo la unión de todos ellos, junto con el agua, lo que produce una reacción química que servirá para que la pintura quede adherida a la superficie.

La técnica empleada recibe el nombre de “fresco”, porque el color se aplica cuando la mezcla de la cal y la arena aún está húmeda. Entonces, la cal, a medida que se va secando, se combina con el anhídrido carbónico del aire formándose una fina película en la superficie de carbonato cálcico, la cual “atrapa” a los pigmentos naturales que se han aplicado disueltos en el agua y, de este modo, queda el color protegido por una fina capa de mármol transparente.

Esta reacción química permite que el color sea resistente a la luz, a diferencia de las otras técnicas de pintura que, por emplear aglutinantes, suelen envejecer, por esto, por ejemplo, la capilla Sixtina después de 500 años aparece como si estuviese recién pintada.

Ramón Espuny consigue, por una parte, reivindicar una técnica antigua poco utilizada en la actualidad, y la emplea con modernidad obteniendo un resultado estético distinto del esperado de la aplicación del fresco, normalmente asociado a representaciones figurativas sobre superficies planas o murales.