Casa Museo Benlliure, Valencia

“Cuando vemos la obra que realiza Ramón Espuny, no deja uno de recordar cuan socorrida ha resultado la “Menina” velazqueña para multitud de artistas que la emplean como texto y pretexto, por qué no, de sus creaciones. Al igual que uno toma un paisaje como tema, o establece la idea de bodegón, o se centra en cualquier otro estereotipo, este elemento de la pintura clásica es uno de los más utilizados por los artistas contemporáneos.

Podríamos preguntarnos el por qué. Y no nos resulta difícil hallar la respuesta ya que la “Menina” permite las más diversas lecturas e interpretaciones. Desde la idea de vestimenta y tronío, hasta el juego de las formas y volúmenes, pasando por la variedad compositiva que llega a significar para el artista.

Para Ramón Espuny es ese el pretexto sobre el que escribe, sobre el que transita estética y formalmente para ofrecer al espectador su técnica, una técnica más antigua que el personaje que lo soporta: la de la pintura al fresco. Debo indicar que aunque en esta exposición también ha empleado el cemento, finalmente se ha decantado por la arena y la cal, junto con pigmentos naturales que aportan el cromatismo a la denominada técnica de pintura al fresco que nuestro artista practicó en Italia.

Son Meninas con diferentes materiales donde lo que prima es la silueta, el volumen, más que el cromatismo, que sí resulta visible en los fondos y en elementos corpóreos como el pelo, la cabeza o la vestimenta, creando así una clara distinción entre las formas. Es pues la síntesis de la idea, del mito, del estereotipo, del arquetipo también. Es una parte de la Menina, su busto o el cuerpo entero, estando o no acotada en un marco. Son rostros sin rostro, talle fino en la figura, amplia falda o pelo al viento. Es el retrato de “las meninas” que existen en la historia, y en la vida, amparadas en la suavidad cromática y en la idea de paisaje interior, de retrato de sí mismas.

Ramón Espuny utiliza la técnica de la pintura mural, con pigmentos disueltos en agua y aplicados sobre el revoque todavía fresco, lo que garantiza su durabilidad y un resultado inalterable. Este revoque inicial significa para el pintor la composición de formas, donde aplicar el color y un secado lento que conforma una superficie compacta. Debemos indicar que aunque la pintura al fresco tuvo su auge a partir del siglo XIV y que en el XIX se abandona su utilización, ahora se ha redescubierto como técnica factible de aplicar en el arte contemporáneo, algo que puede verse en esta exposición y estos cuadros, dentro de lo que podríamos denominar pintura matérica y gestual.

Las Meninas que rememoran el cuadro de Velásquez “La familia de Felipe IV” pintado en 1656 que ofrecía el juego de luces y sombras y la relación entre la realidad y la ficción del arte, inducen a nuestro artista a emplear este recurso para, en otro orden, ahondar en la temática a la que se enfrentó Picasso, que en 1957 llegó a pintar más de medio centenar de obras al respecto, pero preocupándose sólo de los personajes, sus posturas, dando un nuevo significado formal y cromático al estudiar los planos compositivos, hecho en el que hasta nuestros días, desde el campo de la escultura o la pintura han accedido otros creadores, desde lo social al pop o incidiendo en los volúmenes y materiales”. José Garnería.

  • Próxima exposición: Collage Gallery de Miami

    Del 2 de noviembre al 14 de diciembre de 2012

    Comisario de la exposición: sietefuegos.net

  • “Ramón Espuny en sus creaciones plásticas utiliza sus manos en una forma renovada de hacer arte, amasando arenas y cal, dando relieve a los perfiles y vida a las imágenes sin rostro. Son obras de síntesis, con una visión de hoy y casi del mañana porque a este lenguaje plástico le aseguramos futuro.

    La obra de expone Ramón Espuny, al margen del interés que tiene para los aficionados al arte, posee sin duda un atractivo especial para estudiosos y docentes”.

    María Francisca Olmedo de Cerdá. Critica de Arte.